24/2/14

Los templos





Los Templos en Kemet han sido una de las instituciones más importantes de la sociedad. No eran solo lugares donde rendir cultos, sino auténticos centros neurálgicos de la vida social y religiosa del país. A lo largo de la historia fueron cambiando sus funciones, importancia y forma de gobernarse, pero podemos distinguir una serie de pautas que se mantuvieron más o menos invariables durante toda la historia de Kemet.

El primer aspecto y la función principal de un templo es la de servir de casa de un dios. En su interior se venera y habita un dios en concreto (o varios) y se le rinde culto. Los encargados de rendir culto son los sacerdotes. Durante un tiempo estos cargos fueron rotativos entre la población culta, formada para ello, pero por lo general y durante más tiempo en la historia los sacerdotes han sido personas formadas para desempeñar su puesto, de forma vitalicia, y generalmente pasando el testigo a su descendencia.

Los sacerdotes se encargan no solo de venerar al dios y realizar todos los actos sagrados, sino también de llevar el orden, las cuentas y el gobierno del templo. Durante varias etapas en la historia los templos han llegado a ser feudos de los sacerdotes, tierras y posesiones que administrar y que daban beneficios.

Los sacerdotes tienen que realizar una serie de tareas de forma diaria (tres veces) en las que limpian la estatua del dios, le rinden pleitesía y acicalan con perfumes. Esta tarea únicamente es realizada por el sacerdote mayor, mientras que el resto del cuerpo tiene otras funciones no menos importantes. Dentro de un templo no solo viven los sacerdotes, sino también el personal a disposición del mismo, como escribas, artesanos o músicos. En determinadas épocas y en los templos más grandes de la capital la población del templo ha llegado a ser equiparable a la de una ciudad pequeña. La gran mayoría de los templos, los más importantes al menos, contaban con talleres propios donde los artesanos realizaban el trabajo que iba a parar al templo, así como escuelas donde instruir a los futuros escribas y sacerdotes del templo.

La gente corriente no tiene acceso a todo el templo. Normalmente pueden acceder a una primera parte abierta donde depositar sus ofrendas, pedir a los dioses o charlar con los sacerdotes. No se pasa más allá y solo pueden ver a los dioses, en forma de sus estatuas, en el momento en los que estos salen de los templos en los días de fiesta. Las donaciones se ofrecían a los dioses y luego eran consumidas por los sacerdotes.

La estructura de un templo puede variar y lo hace a lo largo de la historia y de la geografía del país. Por lo general son recintos rodeados por un muro que les protege e impide ver el contenido desde fuera. Los más grandes cuentan con un lago sagrado, pero no era lo habitual ni mucho menos. Tras la primera estancia abierta donde el pueblo puede pasar se accede a otra serie de estancias techadas y más cerradas donde la luz va progresivamente disminuyendo hasta llegar a la cámara final, el sanctasanctórum donde habita el dios.

En el interior de un templo hay espacio para despensas, habitaciones de los sacerdotes y salas donde poder rezar y pasear admirando su decoración y arquitectura divina. Dependiendo del tamaño del templo este tendrá más o menos salas y más o menos personal, existiendo siempre una serie de salas comunes. Algunos templos, y en algunas épocas concretas, disponen de una terraza desde la que se filtran los rayos del sol y donde se puede sacar al dios para recibirlos en fechas concretas.

Los templos, al contrario que las tumbas, no son residencias para reyes o para los vivos. Existen como unión entre el mundo divino y el nuestro. Son la única forma que tenemos de acceder a la divinidad y a los dioses aunque sea en forma de imágenes bajo las que se manifiestan. En los templos viven los dioses.

En La última etapa hay descripciones de la vida de los templos que sirven para ilustrar este apartado del libro. Vamos a ver un par de ejemplos:

“Cuando digo que en los templos solo podían entrar los sacerdotes me refiero al interior del templo. El pueblo solo podía acceder al patio del mismo donde dejar ofrendas o pedir al neter. Los templos, al contrario que los modernos, no eran sitios de culto en el mismo sentido que los de hoy día, sino que eran la casa del neter en la tierra, el lugar donde residían y donde los sacerdotes se encargaban de su cuidado y sus necesidades. El pueblo siempre podía pedir y rezar a pesar de todo, porque las creencias de cada uno oscilaban y dependían de sus necesidades y hábitos de vida”

“Solo los sacerdotes vivían en el templo en casas destinadas a propósito a tal efecto, incluso los escribas veteranos no hacían noche allí debiendo volver cada mañana para trabajar. Es algo normal, ya que, solo los sacerdotes pueden realizar el culto a los neteru y las tareas más delicadas mientras que nosotros éramos realmente trabajadores que desempeñaban su profesión dentro de los muros del templo, pero no lo suficientemente preparados o “puros” como para convertirlo en nuestra casa. Aun así los sacerdotes continuaban siendo temporales, todavía no se había especializado la profesión como lo haría en el futuro, aunque en Taui, por algún motivo no existía dicha rotación”

30/1/14

Vida cotidiana en el antiguo Egipto





La vida cotidiana en Kemet no variaba mucho respecto a la vida corriente de la antigüedad en general. La gente común tenía las mismas preocupaciones: Familia, trabajo y ocio.

Para destacar aspectos de la vida cotidiana quiero hacerlo a través de varios párrafos de La última etapa donde se describe perfectamente cómo era la vida de la gente corriente, sus preocupaciones y vivencias.

“Lo habitual era que se trabajase en la misma ciudad en la que se vivía”. Esto no cambió mucho en la historia de la humanidad, pues, salvo contadas profesiones, todo el mundo desempeñaba su trabajo en la misma ciudad en la que vivía, ya fuese como artesano, funcionario o mercader.

“Hoy día cuando pienso en el clima de Kemet me viene a la cabeza el calor, pero no consigo recordar si por entonces el calor era un gran inconveniente. El hecho de ir desnudo podía ayudar también a aliviar un poco el efecto de Ra (el sol) aunque no duraría mucho, ya que en cuando alcancé la pubertad comencé a vestirme igual que el resto de niños. Lo que sí recuerdo son las moscas. Había épocas, sobre todo tras la inundación, en las que nos acompañaban hasta el anochecer.”

 Kemet tenía un clima caluroso, apenas llovía, por lo que los niños solían ir desnudos en su infancia hasta alcanzar la pubertad.

“En la mesa contábamos con gran variedad de alimentos. Sin duda parecerán pocos al lado de los que podemos consumir hoy día, pero teníamos variedad más que suficiente, aunque si bien es cierto que no todos los tipos los podíamos comer tan a menudo como a muchos nos hubiera gustado. Teníamos principalmente (y por principalmente me refiero a los más comunes y repetidos, al menos en mi casa) con lechuga, pescado, ocasionalmente algo de carne (de oveja, cerdo y aves sobre todo), guisantes, lentejas, papiro, dátiles, sandia, ajo y cebollas. Obviamente me olvidaré algunos, pero sí que puedo recordar comer todas estas cosas. La carne no tanto, recuerdo que apenas se comía en ocasiones especiales debido a que era muy difícil de conservar por el calor. La base de la alimentación eran sin duda el pan y la cerveza. Todo el mundo lo consumía y a todo el mundo le gustaba. Me gustaría aclarar que nuestra cerveza no es igual a la que consumimos ahora. Contaba con muchísimo menos alcohol ya que se le añadía bastante agua por lo general y era mucho más espesa que la actual. Generalmente las mujeres se dedicaban a su elaboración”.

“Se cultivaba de todo. No puedo recordar muchas cosas, pero sí los cereales, la cebada, el lino para la ropa, lechuga, pepinos, judías y especias sobretodo. Existía una especie de canales que se encargaban de drenar los campos para su cultivo.

Gracias al trabajo de los campesinos, y a Japi, disponíamos de alimentos todos los días para intercambiar y comer. Para los niños recién nacidos teníamos leche, que, aunque en ocasiones la bebían también los adultos, no era lo normal. Su conservación no era tan fácil como ahora debido a las altas temperaturas. La miel era uno de mis alimentos preferidos, quizá por las contadas ocasiones que he podido saborearla en muchos años ya que era un alimento para ricos debido a su coste.

El aceite de oliva que tanto usamos hoy día en la cocina española pasaba muy desapercibido para nosotros. Venía importado de otros países y apenas se usaba. En su lugar cocinábamos con aceite de sésamo o de ricino”.

Como vemos la alimentación no difiere mucho de la que podemos tener hoy día, con la excepción de productos específicos de la zona y las condiciones climatológicas y de conservación. El trabajo de los campesinos y mercaderes permitía disfrutar de un mercado de cambio, ya que la moneda no existió hasta mucho tiempo después, con el que cada familia podía subsistir en el día a día.

“Puede que, debido a nuestra religiosidad seamos vistos hoy día como un pueblo inculto o supersticioso, pero hay que destacar que la religión como se entiende desde la invención del cristianismo no tenía nada que ver con nuestra religión. De hecho la palabra misma no podía ser más inapropiada. Los neteru, mitos e historias formaban parte de nuestra vida y de nuestro pasado, no eran cosas ajenas a nosotros, elementos sobrenaturales o extraños, sino que eran parte de nosotros. Los neteru no eran personajes distantes y borrosos sino elementos cercanos y presentes en el día a día”.

En el aspecto religioso en Kemet no se distinguía entre religión y vida cotidiana, eran parte de una misma cosa. Los dioses y su alcance formaban parte del día a día de la gente ordinaria tanto como hoy día puedan ser otros elementos de ocio.

En Kemet la gente corriente tenía gustos simples, diversiones sencillas como pasear, beber y pasar el tiempo en familia. El trabajo ocupaba una parte importante del día por lo que el tiempo libre era escaso y se aprovechaba para descansar.

Este apartado del libro pretende reflejar de forma simple la forma de vivir de la gente corriente a través de las vivencias de uno de ellos como se narra en La última etapa. Allí se puede ampliar esta información y adentrarse en detalles concretos del ocio y las relaciones de la sociedad ya que no es labor de este libro más que aproximar al lector elementos básicos de la cultura de Kemet para poder formar una idea de conjunto de todas sus características.

5/1/14

Ciudades del antiguo Egipto: Ittitaui





Ittitaui fue la capital de Kemet tras la primera gran crisis del país o lo que los historiadores han llamado el imperio nuevo. Fundada por el rey legítimo del país se encontraba en el norte, en el bajo Kemet, y a pesar del nombre no es la misma ciudad que la Taui capital del país en tiempos anteriores.

Debido al renacimiento del país tras la etapa de gran oscuridad que tuvo que vivir Ittitaui fue una ciudad grande y muy prospera. Mucha gente confió en que allí pudiesen forjarse una nueva vida y como nueva capital del país se impulsó el comercio y se dotó a la ciudad de mucho movimiento y vida en las calles.

No duró mucho su papel como capital del país pues los reyes la trasladaron a Uaset a pesar de que Ittitaui continuó constituyendo la sede donde la familia real se estableció durante muchos años. Era la ciudad más importante del norte. Desde la ciudad había un gran comercio con el resto del país a través del río existiendo multitud de negocios en los que se transportaba mercancías a través del país, especialmente a Uaset.

Volviendo a las páginas de La última etapa encontramos varios fragmentos en los que aparece Ittitaui:

“Ittitaui era una ciudad grande, muy prospera y llena de vida. Era la ciudad donde se había ido a vivir el nesut por lo que a pesar de no ser la capital del país gozaría de una situación envidiable siendo el eje en el norte del país del comercio y la administración pública.”

30/12/13

Pensamiento

No more bullshit. Don't stop livin'. Punto y aparte, echar el cerrojo al pasado, nada de lo ocurrido importa, solo lo que se hace hoy. enterrar el día al acostarse y levantarse como si no hubieses conseguido nada. Es el único camino, la única forma de hacer las cosas de forma que nunca nos arrepintamos. No dar nada poor sentado ni conseguido, amar a la persona con la que compartes la vida con la misma intensidad cada día, la máxima.

Trabajar cada día como si fuese lunes, vivir la vida como si mañana se fuese a terminar, no guardar nada dentro, darlo todo, decir lo que quieres decir, disfrutar de cada momento por pequeño que sea, escuchar las pequeñas cosas, no esperar nada a cambio, mirar dentro de ti y sonreir porque es precioso lo que ves. Nada más simple y a la vez tan dificil de alcanzar. Nosotros ponemos las barreras y nosotros las derribamos. Solo es posible si no nos limitamos, si no tememos el resultado, si hacemos todo con todas nuestras fuerzas y nunca creemos que no seremos capaces.

La vida, la felicidad, está ahí para agarrarla con las manos, pero a casi todos se nos escurre por no esforzarnos lo suficiente para abrazarla. Muchos ya la tienen y no son capaces de verlo. No es tan dificil, solo hace falta una cosa: Voluntad. Solo hay una vida y es esta, no perdamos el tiempo.

22/12/13

Grupos de dioses





En el antiguo Egipto existía una multitud de dioses, tantos que ni siquiera los mismos habitantes de la tierra negra eran capaces de conocer. Dentro de esta colección de divinidades los dioses se unificaban o se conocían por medios de grupos. Estableciendo uniones entre ellos era más sencillo identificarlos así como potenciar un dios semi desconocido ligándolo a otro mucho más popular.

Existían diversos grupos de dioses. Los primeros que merece la pena mencionar son los dioses elementales o de la creación. Ya hemos visto que hay diversos mitos de la creación, según los cuales uno u otro dios se encuentra en lo alto de como demiurgo y una serie de dioses son sus hijos o sucesores. Así mismo encontramos varios grupos, siempre de nueve dioses, creadores. El más famoso es el formado por Tem, Su, Tefnut, Nut, Geb, Ast, Usir, Nebet jut y Suti. La relación entre estos dioses es familiar en el caso de los últimos integrantes siendo Tem el dios creador del mundo. Esta es la conocida como eneada, nueve dioses, de Iunu, ciudad en la que el culto a Ra era primordial. Podemos sustituir a Tem por Ra según la época, no obstante Tem mismo es una forma de Ra.

Según el mito de la creación este grupo de dioses cambiaba tanto de integrantes como en número. Otros grupos de dioses muy recurrentes son las familias. En Kemet se tendía a simplificarlo todo asimilándolo al grupo familiar y por ello encontramos multitud de grupos de dioses con el número tres como referente, el padre, la madre y el hijo.

El más conocido de estos grupos y el más influyente en la última parte de la historia de Kemet fue el formado por Imen, Mut y Jensu en Uaset. Siendo Imen el dios nacional asimiló a los otros dioses principales de Uaset y se convirtieron en familia facilitando al pueblo su culto y acercándolos por todo el país. Anteriormente la triada más fuerte era la formada por Petaj, Sejmet y Nefertum en Taui.

Como hemos visto en apartados anteriores también se podían englobar a los dioses en grupos en función de sus características o sus formas, pudiendo distinguir fácilmente entre divinidades bovinas, halcón, carnero o por dioses de la duat (el mundo inferior) o guardianes de las puertas. Estos grupos que hoy permiten identificar y reunir a diversos dioses de diversas épocas no existían como tales en su época y aunque muchos dioses compartían forma o funciones se entendían como dioses individuales y rara vez se pensaba en un dios halcón cuando se adoraba a otro.

Uno de los aspectos más complicados a la hora de acercarnos a la religión egipcia es que no hay un sistema de dioses como el de otras religiones más conocidas hoy día tales como la egipcia o la nórdica. No existe un panteón en el que convivan todos juntos ni una relación directa entre todos ellos más que la establecida en determinados momentos de la historia por los sacerdotes de sus cultos. Podemos englobar a los dioses en diversos grupos con el objeto de estudiarlos y comprenderlos mejor, pero raramente se les consideraba así en el antiguo Egipto. Salvo las excepciones religiosas de los grupos de la creación y de algunas triadas familiares cada dios se adoraba individualmente y no se consideraba parte de una familia o grupo.