10/11/14

Consigue el libro La última etapa gratis



Hacía mucho que no actualizaba el blog y el motivo es que he tenído muchas cosas que han ocupado mi tiempo, entre ellas mi libro La última etapa.

Ahora he decido ir mostrando el libro a todo aquel que quiera leerlo. Basta con que envieís un mail a mhtdtr-spqr@hotmail.com y cada lunes os enviaré un nuevo capitulo totalmente gratis. Me interesa vuestra opinión al leerlo por lo que intentaré estar en contacto con los lectores para ir recabando sugerencias e incluso correcciones si alguien se anima. 

El lunes 17 mandaré el primer capitulo y a partir de ahí seguiré sin interrupción cada semana. No os costará nada y a mí me supone un gran favor ver cómo se recibe el libro y qué cosas puedo hacer para mejorarlo. Por suspuesto todos aquellos que colaboren en este proyecto recibirán "extras" en el momento en el que la edición definitiva vea la luz.

Muchas gracias por leerme.

1/7/14

Rituales funerarios





Las costumbre funerarias en Kemet han cambiado mucho a lo largo de nuestra historia. Aquellas que teníamos cuando vine al mundo diferían bastante de las actuales. Por un lado porque por entonces la otra vida estaba restringida solo a los nesut y sus familiares y no fue hasta no mucho tiempo antes de dedicarme a ello que se abrió a todo el mundo que podía permitírselo.

La famosa momificación que a día de hoy ha sido legado de nuestro pueblo tampoco fue un ritual que se mantuviese intacto por siempre y sufrió variaciones, pero se mantuvo como la mejor forma de conservar los cuerpos para la otra vida. Este proceso de momificación era fundamental para conservar el cuerpo en la otra vida. Era la única forma de que se mantuviese intacto para que nuestro Ka tuviese un cuerpo en el que habitar tras la muerte.

Para que os hagáis una idea de lo arduo del proceso, los sacerdotes mayores dedicaban hasta dos meses en completar los rituales con los nesut. Para el resto el tiempo era menor y aun así considerablemente largo.

El proceso era complejo, pero muy sencillo una vez te acostumbrabas a ello. Colocábamos el cuerpo sobre una tabla y se abría el cuerpo. Dependiendo del tipo del ritual, para quién se hacía, el corte podía ser por una parte o por otra, llevando una máscara del dios Inpu o no. Se extraían del cuerpo los pulmones, el hígado, los intestinos y el estómago que se momificaban aparte y se depositaban dentro de unos contenedores protegidos por cuatro neteru. Son los que hoy en día y por influencia griega se llaman vasos canopos o canopes.

El corazón debía permanecer intacto, pues era el órgano que regía la conciencia de una persona. Lo que para nosotros hoy día es el cerebro, por aquel entonces lo asociábamos al corazón. Era el órgano más importante que teníamos. El cerebro se extraía por lo tanto. Era un proceso bastante desagradable, consistente en sacarlo a través de la nariz en forma líquida tras un proceso de agitado con una vara introducida por la misma nariz. El cráneo vacío se limpiaba. Se limpiaba el cuerpo y se sumergía en un mineral que hoy día se conoce como natrón y que ayudaba a secar el cuerpo. El cadáver permanecía sumergido en este mineral hasta un total de cuarenta días. Servía para deshidratar el cuerpo e impedir la descomposición del cuerpo y la aparición de bacterias. 

Una vez pasados esos cuarenta días el cuerpo se envolvía con tiras de lino pegadas al  cuerpo. Entre las tiras se depositaban amuletos para proteger al difunto y ayudarle en su paso a la otra vida. Tras todo este proceso se entregaba el cuerpo a la familia para su enterramiento.

Esto sucedida en los casos de enterramientos de familias menos pudientes. En los casos de los que nos encargábamos nosotros o los sacerdotes mayores, una vez envuelto el cuerpo se procedía a realizar una serie de rituales. El sacerdote mayor del servicio se encargaba de “abrirle la boca” al muerto para que pudiese hablar en la otra vida y testificar en el juicio de Usir. Los funcionarios pudientes y miembros de la familia real se enterraban en ataúdes pintados con motivos funerarios y del paso a la otra vida. Durante muchos años se desarrolló una mitología y una literatura de la otra vida que no había existido previamente, o al menos no tan detallada. Mediante la representación de estas escenas y los textos correspondientes el fallecido estaba protegido ante cualquier adversidad que pudiese surgir en su paso a la otra vida. Junto con estos textos e imágenes los más pudientes se hacían enterrar con multitud de objetos como barcas, mobiliario diario para usarlo en la otra vida, estatuas representando a trabajadores que trabajarían por él en el otro mundo, etc.


En todo el proceso había un neter que era más importante que el resto y era Inpu. Inpu es uno de los neteru más importantes e influyentes de la historia de Kemet. Presente en todas las etapas de la civilización su función principal es la de ser un neter de los muertos, siendo por tanto, su identificación con el elemento natural de la muerte el más lógico. Inpu es el señor de los occidentales y el guía de los muertos. Es aquel que les conduce hasta su juicio dónde se determinará si pueden acceder a la otra vida o morir de forma definitiva. Inpu es aquel que está sobre su montaña sagrada y el dios del embalsamamiento, posición que ganó cuando embalsamó al propio Usir. Su representación es la de un canido (erróneamente identificado con un chacal) o la de un hombre con cabeza de canido. 

Durante las últimas etapas de la historia de Kemet los sacerdotes embalsamadores usaban una máscara de Inpu para realizar su trabajo. Su culto existió durante toda la historia de Kemet y por todo el país. Era el patrón de un Sepaut del Kemet medio y hasta que no fue asociado a Usir era uno de los neteru más importantes de todos.
 

18/5/14

Ra



Extraido del libro La última etapa: 

Ra es un neter creador, uno de los más importantes, por no decir el que más, durante gran parte de la historia de nuestro país. Por aquel entonces había otros neteru con más fuerza aún como Petaj en Taui o Jenmu en el sur, pero Ra es el neter que más tiempo ha permanecido en lo alto del panteón y que más se ha usado en épocas que aún estaban por venir para justificar otros neteru o unificar cultos.

Ra es el sol, pero el mismo sol tiene diversos aspectos, el mismo Ra no es siempre Ra durante todo el proceso del día. Me explico. Aunque Ra siempre es Ra y siempre está asociado al sol, cuando amanece se le llama Jeper, otro neter que también es una forma de Ra al amanecer, a lo largo de la mañana  toma la forma de Jerajti para ser el mismo Ra en su momento de más brillo al mediodía y Tem al atardecer. Todos estos neteru son a su vez neteru en sí mismos pero también diferentes formas de Ra, lo cual es complicado de entender, pero era algo muy asimilado en nuestra concepción religiosa. También hay que decir que esta concepción, esta forma de explicarlo era la interpretación que existía durante una determinada época y la interpretación que yo mismo realicé tras muchos viajes y conocimientos, no teniendo porque ser la misma que se tenía en aquel momento concreto de la historia.


Ra recorre el cielo durante la mañana para ser tragado al atardecer y entrar en el mundo subterráneo, llamado Duat, donde debe luchar contra una serie de enemigos, entre los que se encuentra la serpiente Apep (Apofis) con el objetivo de salir de nuevo a la mañana siguiente renovado y renacido. Obviamente yo no realizaba un recorrido tal en mi vida, pero no era tan descabellado asumir que, frente a la tumba del nesut, había muerto como Ra y había vuelto a la vida al día siguiente totalmente renovado, mejor aún, con más fuerza y con la imposibilidad de sufrir la muerte.
 

24/2/14

Los templos





Los Templos en Kemet han sido una de las instituciones más importantes de la sociedad. No eran solo lugares donde rendir cultos, sino auténticos centros neurálgicos de la vida social y religiosa del país. A lo largo de la historia fueron cambiando sus funciones, importancia y forma de gobernarse, pero podemos distinguir una serie de pautas que se mantuvieron más o menos invariables durante toda la historia de Kemet.

El primer aspecto y la función principal de un templo es la de servir de casa de un dios. En su interior se venera y habita un dios en concreto (o varios) y se le rinde culto. Los encargados de rendir culto son los sacerdotes. Durante un tiempo estos cargos fueron rotativos entre la población culta, formada para ello, pero por lo general y durante más tiempo en la historia los sacerdotes han sido personas formadas para desempeñar su puesto, de forma vitalicia, y generalmente pasando el testigo a su descendencia.

Los sacerdotes se encargan no solo de venerar al dios y realizar todos los actos sagrados, sino también de llevar el orden, las cuentas y el gobierno del templo. Durante varias etapas en la historia los templos han llegado a ser feudos de los sacerdotes, tierras y posesiones que administrar y que daban beneficios.

Los sacerdotes tienen que realizar una serie de tareas de forma diaria (tres veces) en las que limpian la estatua del dios, le rinden pleitesía y acicalan con perfumes. Esta tarea únicamente es realizada por el sacerdote mayor, mientras que el resto del cuerpo tiene otras funciones no menos importantes. Dentro de un templo no solo viven los sacerdotes, sino también el personal a disposición del mismo, como escribas, artesanos o músicos. En determinadas épocas y en los templos más grandes de la capital la población del templo ha llegado a ser equiparable a la de una ciudad pequeña. La gran mayoría de los templos, los más importantes al menos, contaban con talleres propios donde los artesanos realizaban el trabajo que iba a parar al templo, así como escuelas donde instruir a los futuros escribas y sacerdotes del templo.

La gente corriente no tiene acceso a todo el templo. Normalmente pueden acceder a una primera parte abierta donde depositar sus ofrendas, pedir a los dioses o charlar con los sacerdotes. No se pasa más allá y solo pueden ver a los dioses, en forma de sus estatuas, en el momento en los que estos salen de los templos en los días de fiesta. Las donaciones se ofrecían a los dioses y luego eran consumidas por los sacerdotes.

La estructura de un templo puede variar y lo hace a lo largo de la historia y de la geografía del país. Por lo general son recintos rodeados por un muro que les protege e impide ver el contenido desde fuera. Los más grandes cuentan con un lago sagrado, pero no era lo habitual ni mucho menos. Tras la primera estancia abierta donde el pueblo puede pasar se accede a otra serie de estancias techadas y más cerradas donde la luz va progresivamente disminuyendo hasta llegar a la cámara final, el sanctasanctórum donde habita el dios.

En el interior de un templo hay espacio para despensas, habitaciones de los sacerdotes y salas donde poder rezar y pasear admirando su decoración y arquitectura divina. Dependiendo del tamaño del templo este tendrá más o menos salas y más o menos personal, existiendo siempre una serie de salas comunes. Algunos templos, y en algunas épocas concretas, disponen de una terraza desde la que se filtran los rayos del sol y donde se puede sacar al dios para recibirlos en fechas concretas.

Los templos, al contrario que las tumbas, no son residencias para reyes o para los vivos. Existen como unión entre el mundo divino y el nuestro. Son la única forma que tenemos de acceder a la divinidad y a los dioses aunque sea en forma de imágenes bajo las que se manifiestan. En los templos viven los dioses.

En La última etapa hay descripciones de la vida de los templos que sirven para ilustrar este apartado del libro. Vamos a ver un par de ejemplos:

“Cuando digo que en los templos solo podían entrar los sacerdotes me refiero al interior del templo. El pueblo solo podía acceder al patio del mismo donde dejar ofrendas o pedir al neter. Los templos, al contrario que los modernos, no eran sitios de culto en el mismo sentido que los de hoy día, sino que eran la casa del neter en la tierra, el lugar donde residían y donde los sacerdotes se encargaban de su cuidado y sus necesidades. El pueblo siempre podía pedir y rezar a pesar de todo, porque las creencias de cada uno oscilaban y dependían de sus necesidades y hábitos de vida”

“Solo los sacerdotes vivían en el templo en casas destinadas a propósito a tal efecto, incluso los escribas veteranos no hacían noche allí debiendo volver cada mañana para trabajar. Es algo normal, ya que, solo los sacerdotes pueden realizar el culto a los neteru y las tareas más delicadas mientras que nosotros éramos realmente trabajadores que desempeñaban su profesión dentro de los muros del templo, pero no lo suficientemente preparados o “puros” como para convertirlo en nuestra casa. Aun así los sacerdotes continuaban siendo temporales, todavía no se había especializado la profesión como lo haría en el futuro, aunque en Taui, por algún motivo no existía dicha rotación”