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29/11/15

¿Los misterios del Antiguo Egipto?



Mucho se ha hablado y se continua hablando acerca del porqué de la colocación de las pirámides o de su relación con las estrellas. Desde el comienzo de la arqueología en Egipto muchos han querido buscar explicaciones fantásticas para explicar cómo una civilización de hace tanto tiempo había sido capaz de conseguir logros que para nosotros parecen imposibles.




La condición humana y el hombre del siglo XX se tienen en la más alta estima. La ignorancia general acerca de la historia y las civilizaciones de la antigüedad se pone de manifiesto cada vez que sale el tema en una conversación entre personas “normales”. No cabe en la cabeza que alguien pudiese realizar un logro como levantar unas pirámides de gran tamaño en una época en la que para el hombre moderno, los hombres no tenían ni las capacidades ni la inteligencia suficiente para ello.

Se tiende a menospreciar al hombre del pasado pensando que no eran capaces de conocer o investigar como lo hacemos hoy día. Nos sorprendemos cuando nos cuentan cómo se conocía el cuerpo humano y se era capaz de operar quirurjicamente a niveles similares a los actuales, como si por entonces el mono no hubiese evolucionado lo suficiente para conseguir semejantes logros.

Pero lo cierto es que el hombre de la antigüedad era tan inteligente como el hombre moderno, tenía menos herramientas, pero disponía de más inventiva para solucionar problemas al carecer de las comodidades modernas.

No hay que buscar conexiones extraterrestres para explicar la construcción de las pirámides. Si no han vuelto en tres mil años no lo iban a hacer en aquel momento puntual en aquel lugar en concreto. Tampoco hay que buscar explicaciones buscando la construcción de las pirámides siguiendo un esquema estelar porque hasta mucho tiempo más tarde no se “descubrieron” esas estrellas y porque la construcción de las pirámides se dio en tres reinados durante un periodo de tiempo muy amplio y en el que estuvieron involucradas miles de personas. Buscar un motivo es intentar reinventar la rueda, simplemente las circunstancias se dieron para que hoy día veamos esa coincidencia igual que cientos de construcciones y localizaciones en el mundo pueden tener analogías similares.

Queremos buscar explicaciones que nos fascinen y nos hagan fantasear, mientras que la teoría de que la explicación más sencilla es la correcta no tiene el mismo glamour. Nunca se podrá demostrar si hubo o no ayuda extraterrestre o si las construcciones se hicieron basándose en un mapa estelar, pero no hace falta. Dejemos a los soñadores que inventen teorías indemostrables y concentrémonos de verdad en estudiar y comprender las cosas de las que queremos hablar y conocer, no solo una parte de ello.

Porque el verdadero motivo de la construcción de las pirámides es de sobra conocido y se pueden sus razones, sucesos contemporáneos y circunstancias políticas y civiles. ¿Para qué perder el tiempo con teorías más propias de una mala serie de ciencia ficción?


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