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1/7/14

Rituales funerarios





Las costumbre funerarias en Kemet han cambiado mucho a lo largo de nuestra historia. Aquellas que teníamos cuando vine al mundo diferían bastante de las actuales. Por un lado porque por entonces la otra vida estaba restringida solo a los nesut y sus familiares y no fue hasta no mucho tiempo antes de dedicarme a ello que se abrió a todo el mundo que podía permitírselo.




La famosa momificación que a día de hoy ha sido legado de nuestro pueblo tampoco fue un ritual que se mantuviese intacto por siempre y sufrió variaciones, pero se mantuvo como la mejor forma de conservar los cuerpos para la otra vida. Este proceso de momificación era fundamental para conservar el cuerpo en la otra vida. Era la única forma de que se mantuviese intacto para que nuestro Ka tuviese un cuerpo en el que habitar tras la muerte.

Para que os hagáis una idea de lo arduo del proceso, los sacerdotes mayores dedicaban hasta dos meses en completar los rituales con los nesut. Para el resto el tiempo era menor y aun así considerablemente largo.

El proceso era complejo, pero muy sencillo una vez te acostumbrabas a ello. Colocábamos el cuerpo sobre una tabla y se abría el cuerpo. Dependiendo del tipo del ritual, para quién se hacía, el corte podía ser por una parte o por otra, llevando una máscara del dios Inpu o no. Se extraían del cuerpo los pulmones, el hígado, los intestinos y el estómago que se momificaban aparte y se depositaban dentro de unos contenedores protegidos por cuatro neteru. Son los que hoy en día y por influencia griega se llaman vasos canopos o canopes.

El corazón debía permanecer intacto, pues era el órgano que regía la conciencia de una persona. Lo que para nosotros hoy día es el cerebro, por aquel entonces lo asociábamos al corazón. Era el órgano más importante que teníamos. El cerebro se extraía por lo tanto. Era un proceso bastante desagradable, consistente en sacarlo a través de la nariz en forma líquida tras un proceso de agitado con una vara introducida por la misma nariz. El cráneo vacío se limpiaba. Se limpiaba el cuerpo y se sumergía en un mineral que hoy día se conoce como natrón y que ayudaba a secar el cuerpo. El cadáver permanecía sumergido en este mineral hasta un total de cuarenta días. Servía para deshidratar el cuerpo e impedir la descomposición del cuerpo y la aparición de bacterias. 

Una vez pasados esos cuarenta días el cuerpo se envolvía con tiras de lino pegadas al  cuerpo. Entre las tiras se depositaban amuletos para proteger al difunto y ayudarle en su paso a la otra vida. Tras todo este proceso se entregaba el cuerpo a la familia para su enterramiento.

Esto sucedida en los casos de enterramientos de familias menos pudientes. En los casos de los que nos encargábamos nosotros o los sacerdotes mayores, una vez envuelto el cuerpo se procedía a realizar una serie de rituales. El sacerdote mayor del servicio se encargaba de “abrirle la boca” al muerto para que pudiese hablar en la otra vida y testificar en el juicio de Usir. Los funcionarios pudientes y miembros de la familia real se enterraban en ataúdes pintados con motivos funerarios y del paso a la otra vida. Durante muchos años se desarrolló una mitología y una literatura de la otra vida que no había existido previamente, o al menos no tan detallada. Mediante la representación de estas escenas y los textos correspondientes el fallecido estaba protegido ante cualquier adversidad que pudiese surgir en su paso a la otra vida. Junto con estos textos e imágenes los más pudientes se hacían enterrar con multitud de objetos como barcas, mobiliario diario para usarlo en la otra vida, estatuas representando a trabajadores que trabajarían por él en el otro mundo, etc.


En todo el proceso había un neter que era más importante que el resto y era Inpu. Inpu es uno de los neteru más importantes e influyentes de la historia de Kemet. Presente en todas las etapas de la civilización su función principal es la de ser un neter de los muertos, siendo por tanto, su identificación con el elemento natural de la muerte el más lógico. Inpu es el señor de los occidentales y el guía de los muertos. Es aquel que les conduce hasta su juicio dónde se determinará si pueden acceder a la otra vida o morir de forma definitiva. Inpu es aquel que está sobre su montaña sagrada y el dios del embalsamamiento, posición que ganó cuando embalsamó al propio Usir. Su representación es la de un canido (erróneamente identificado con un chacal) o la de un hombre con cabeza de canido. 

Durante las últimas etapas de la historia de Kemet los sacerdotes embalsamadores usaban una máscara de Inpu para realizar su trabajo. Su culto existió durante toda la historia de Kemet y por todo el país. Era el patrón de un Sepaut del Kemet medio y hasta que no fue asociado a Usir era uno de los neteru más importantes de todos.
 



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