Buscar este blog

Contador de visitas

30/1/14

Vida cotidiana en el antiguo Egipto





La vida cotidiana en Kemet no variaba mucho respecto a la vida corriente de la antigüedad en general. La gente común tenía las mismas preocupaciones: Familia, trabajo y ocio.

Para destacar aspectos de la vida cotidiana quiero hacerlo a través de varios párrafos de La última etapa donde se describe perfectamente cómo era la vida de la gente corriente, sus preocupaciones y vivencias.




“Lo habitual era que se trabajase en la misma ciudad en la que se vivía”. Esto no cambió mucho en la historia de la humanidad, pues, salvo contadas profesiones, todo el mundo desempeñaba su trabajo en la misma ciudad en la que vivía, ya fuese como artesano, funcionario o mercader.

“Hoy día cuando pienso en el clima de Kemet me viene a la cabeza el calor, pero no consigo recordar si por entonces el calor era un gran inconveniente. El hecho de ir desnudo podía ayudar también a aliviar un poco el efecto de Ra (el sol) aunque no duraría mucho, ya que en cuando alcancé la pubertad comencé a vestirme igual que el resto de niños. Lo que sí recuerdo son las moscas. Había épocas, sobre todo tras la inundación, en las que nos acompañaban hasta el anochecer.”

 Kemet tenía un clima caluroso, apenas llovía, por lo que los niños solían ir desnudos en su infancia hasta alcanzar la pubertad.

“En la mesa contábamos con gran variedad de alimentos. Sin duda parecerán pocos al lado de los que podemos consumir hoy día, pero teníamos variedad más que suficiente, aunque si bien es cierto que no todos los tipos los podíamos comer tan a menudo como a muchos nos hubiera gustado. Teníamos principalmente (y por principalmente me refiero a los más comunes y repetidos, al menos en mi casa) con lechuga, pescado, ocasionalmente algo de carne (de oveja, cerdo y aves sobre todo), guisantes, lentejas, papiro, dátiles, sandia, ajo y cebollas. Obviamente me olvidaré algunos, pero sí que puedo recordar comer todas estas cosas. La carne no tanto, recuerdo que apenas se comía en ocasiones especiales debido a que era muy difícil de conservar por el calor. La base de la alimentación eran sin duda el pan y la cerveza. Todo el mundo lo consumía y a todo el mundo le gustaba. Me gustaría aclarar que nuestra cerveza no es igual a la que consumimos ahora. Contaba con muchísimo menos alcohol ya que se le añadía bastante agua por lo general y era mucho más espesa que la actual. Generalmente las mujeres se dedicaban a su elaboración”.

“Se cultivaba de todo. No puedo recordar muchas cosas, pero sí los cereales, la cebada, el lino para la ropa, lechuga, pepinos, judías y especias sobretodo. Existía una especie de canales que se encargaban de drenar los campos para su cultivo.

Gracias al trabajo de los campesinos, y a Japi, disponíamos de alimentos todos los días para intercambiar y comer. Para los niños recién nacidos teníamos leche, que, aunque en ocasiones la bebían también los adultos, no era lo normal. Su conservación no era tan fácil como ahora debido a las altas temperaturas. La miel era uno de mis alimentos preferidos, quizá por las contadas ocasiones que he podido saborearla en muchos años ya que era un alimento para ricos debido a su coste.

El aceite de oliva que tanto usamos hoy día en la cocina española pasaba muy desapercibido para nosotros. Venía importado de otros países y apenas se usaba. En su lugar cocinábamos con aceite de sésamo o de ricino”.

Como vemos la alimentación no difiere mucho de la que podemos tener hoy día, con la excepción de productos específicos de la zona y las condiciones climatológicas y de conservación. El trabajo de los campesinos y mercaderes permitía disfrutar de un mercado de cambio, ya que la moneda no existió hasta mucho tiempo después, con el que cada familia podía subsistir en el día a día.

“Puede que, debido a nuestra religiosidad seamos vistos hoy día como un pueblo inculto o supersticioso, pero hay que destacar que la religión como se entiende desde la invención del cristianismo no tenía nada que ver con nuestra religión. De hecho la palabra misma no podía ser más inapropiada. Los neteru, mitos e historias formaban parte de nuestra vida y de nuestro pasado, no eran cosas ajenas a nosotros, elementos sobrenaturales o extraños, sino que eran parte de nosotros. Los neteru no eran personajes distantes y borrosos sino elementos cercanos y presentes en el día a día”.

En el aspecto religioso en Kemet no se distinguía entre religión y vida cotidiana, eran parte de una misma cosa. Los dioses y su alcance formaban parte del día a día de la gente ordinaria tanto como hoy día puedan ser otros elementos de ocio.

En Kemet la gente corriente tenía gustos simples, diversiones sencillas como pasear, beber y pasar el tiempo en familia. El trabajo ocupaba una parte importante del día por lo que el tiempo libre era escaso y se aprovechaba para descansar.

Este apartado del libro pretende reflejar de forma simple la forma de vivir de la gente corriente a través de las vivencias de uno de ellos como se narra en La última etapa. Allí se puede ampliar esta información y adentrarse en detalles concretos del ocio y las relaciones de la sociedad ya que no es labor de este libro más que aproximar al lector elementos básicos de la cultura de Kemet para poder formar una idea de conjunto de todas sus características.


Publicar un comentario