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24/11/13

Lenguaje y escritura





El lenguaje y la escritura en Kemet siempre han sido dos de los aspectos que más han fascinado a los estudiosos y al público en general, especialmente la escritura. El hecho de que nos hayan llegado tantos escritos con un tipo de escritura tan diversa a la nuestra y tan simbólica han desatado la imaginación de millones de personas que han querido ver en sus textos grabados en las paredes de los templos algo más de lo que realmente hay escrito.




Empecemos por el principio. Como en todas las lenguas primero surge el lenguaje. El pueblo desarrolla una lengua para poder comunicarse y hablar entre sí. Como siempre que tratamos con civilizaciones que duraron tanto en el tiempo tenemos que tener en cuenta que el lenguaje que se hablaba al principio de la historia de Kemet no era el mismo que al final de la misma, incluso antes de ser conquistada por pueblos extranjeros que impusieron otros idiomas y costumbres.

El lenguaje es algo vivo, lo podemos comprobar con nuestro propio idioma. Con el tiempo van surgiendo palabras, otras caen en el olvido, se habla de forma diferente, palabras adquieren significados diversos de tal forma que el idioma que hablamos hoy no es el mismo que el que hablaban nuestros abuelos y mucho menos sus abuelos, poco a poco va evolucionando y mutando.

En Kemet sucedió lo mismo. Dos personas con un milenio de distancia entre ellos hablaban el mismo idioma, pero no tenían por qué entenderse completamente si hubiesen estado juntos ya que las formas de hablar, las palabras y los acentos fueron cambiando. Mayor es este contraste si sumamos la diversidad cultural. Kemet fue un país muy grande y la gente del norte no hablaba igual que la del sur como sucede en los países modernos. Las diferentes costumbres, los acentos y forma de vivir diferían haciendo que con el tiempo una y otra forma de hablar pudiese distanciarse más de la lengua base.

Con la escritura sucede algo parecido pero en mucha menor medida. La escritura es algo que estaba muy limitado en Kemet, no todo el mundo sabía escribir. Más bien eran unos pocos los que podían hacerlo. Sacerdotes, escribas y funcionarios formaban parte de ese pequeño grupo. La masa del pueblo no tenía la capacidad de leer o escribir en su mayoría.

Se desarrollaron diversos tipos de escritura. La más famosa es aquella que llamamos jeroglífica por culpa de los griegos y que consiste en la representación mediante ideogramas o “dibujos” de palabras y conceptos concretos. Ese tipo de escritura era la más sagrada de todas y se utilizaba en los templos tanto en sus muros exteriores como interiores. Esta escritura era sagrada y la palabra misma era la acción dentro de Kemet.

También se escribía de forma diversa. Los escribas y funcionarios utilizaban un tipo de escritura simplificada más útil para documentos oficiales y para ganar agilidad a la hora de escribir largos textos. A finales de la historia de Kemet se desarrolló otro tipo de escritura que sí llegó al pueblo llano de forma regular.


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