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28/3/13

Creencias generales y creencias del pueblo





En la entrada de hoy de La última etapa quiero hablar y profundizar por un aspecto que se pasa por alto cuando se habla de Kemet (antiguo Egipto) y es el de las creencias del pueblo y las creencias generales.

Como he dicho en alguna entrada anterior un error muy frecuente en la historia, no sólo de Kemet sino de cualquier civilización que haya durado bastante tiempo, es el de generalizar, crear lugares comunes y aplicarlos como si fuesen válidos para todos los periodos de la historia.




En el caso que nos ocupa es el de las creencias, la religión. Se tiende a generalizar hablando de un culto concreto, de unas creencias populares generales cuando la verdad es que a lo largo y ancho del país y a lo largo de la historia, estas han mutado de forma y han sido diversas.

El culto general o real (del rey) siempre ha sido más claro y especifico. Durante diversos periodos los neteru (dioses) principales han sido Jer, Ra, Imen o algún otro dominando por completo la religión del país y el culto oficial, pero a nivel del pueblo las cosas no eran exactamente igual.

La gente normal, esa gran masa que realmente conforma cada pueblo, tienen sus propias creencias que en ocasiones coinciden con el culto real y en ocasiones no. Son estas gentes los que en realidad conforman la religión de Kemet y, debido a que no tienen voz, no escriben ni nos legan documentos o pruebas físicas, la historia (los historiadores) tiende a olvidarse de ellos.

Las creencias generales oscilaban y cambiaban según el culto que fuese más fuerte en un determinado periodo o según la predisposición del rey, pero el pueblo tenía sus propias creencias. Con esto no quiero decir que un ciudadano cualquiera no tuviese a Ra o a Petaj como sus dioses principales, sino que además de este culto oficial existían muchos cultos más pequeños que realmente conformaban la vida diaria de la gente.

De la misma manera el culto oficial no era o se sentía de la misma forma en todo el país. Mientras que Petaj en la época más antigua era el neter principal de la capital Taui, su influencia en el sur era mucho menor y allí tenían sus propios mitos de creación que daban más importancia a otros neter.

Al mismo tiempo existían muchos neter menores que representaban cosas tan cotidianas como el tejido, el campo o la masculinidad y que gozaban de gran importancia para la gente corriente. Los amuletos, el culto diario y las fórmulas de protección eran más habituales para estos neteru menores que para los oficiales.

El pueblo llano siempre es el gran olvidado, pero no debemos menospreciar sus creencias y tomar como las auténticas las que nos han llegado, pues esas no son más que las oficiales, las generales y multitudinarias, aquellas que los sacerdotes y escribas han registrado. El culto diario es otra cosas muy distinta, se practica en cada casa, en cada gesto del día a día, en pequeños momentos de intimidad y no tienen porqué estar vinculados a un templo, representaciones de dioses o a textos.


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