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17/2/13

Entender la mitolgía Egipcia





Porque entender la mitología, religión o como lo quieran llamar de Kemet (antiguo Egipto) no es fácil quiero dedicar unas líneas a hablar de ello.

En primer lugar a todo aquel interesado en el tema si busca en este mismo blog encontrará varias entradas similares, no sólo las que dedico a dioses particulares, sino otras sobre temas más concretos. Asimismo me gustaría indicar que cuando uno se sumerge en el mundo de Kemet tiene que olvidarse de todo lo que cree saber, de las historias que le han contado los guías, de los documentales de National geographic, de los libros que tiene por casa. De todo. Si hay una civilización que se ha visto desvirtuada es la egipcia.




Lo que más llama la atención cuando entramos en materia es la gran cantidad de dioses que hay, y no sólo eso, sino que hay muchos dioses aparentemente idénticos. En una entrada anterior nombré a los dioses halcón, pero esta situación se repite no sólo en cuanto a forma o representación gráfica, sino también en cuanto a funciones.

No hay un único dios por encima de todos como puede considerarse a Zeus en la mitología griega por ejemplo u Odin en la escandinava. A lo largo de la historia de Kemet ha habido varios dioses que asumieron esa función, con mayor o menor éxito o difusión, llegando incluso a fundirse varios nombres para legitimarlos como los máximos representantes del pueblo y la religión.

Por tanto es absurdo decir que Ra es el dios supremo, o Jer, o Imen, porque no es así. Por otro lado cada dios tiene varias representaciones físicas. Algunos sólo tienen una o una es la más corriente y por tanto la que fácilmente reconocemos, pero muchos dioses pueden aparecer representados incluso como animales diferentes como es el caso de Djejuty y eso no quita que su función o su nombre sean el mismo.

Al mismo tiempo cada dios puede representar elementos diferentes, no siempre complementarios cuyas funciones varían según el contexto o el momento histórico llegando incluso a ser contrapuestas en algunos casos.

Estas características que pueden desanimar a aquel que quiere conocer en profundidad la mitología egipcia son fundamentales para desarrollarla. Cuando afrontamos esta mitología debemos olvidar todo lo que sabemos de otras religiones y dejar de compararla pues no hay comparación posible. La única forma de entenderlo es sumergiéndote en ella con la mente clara y dedicando mucho tiempo a apreciar las sutilezas de cada uno de sus dioses.

Por eso las generalizaciones que tanto critico en el blog acerca de la religión de Kemet no sólo son perjudiciales para quien quiere conocer la verdad tras las mentiras de la actualidad, sino que lo único que consiguen es trasmitir una imagen estereotipada y simplona de la historia más rica y compleja de la historia de la humanidad. 

Mientras haya personas que se conformen con “lo que les han contado los guías” o “lo que han visto en la tele o un libro” Egipto seguirá siendo ese gran desconocido.
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