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3/8/12

El templo de Debod




El templo de Debod es uno de esos lugares, el único realmente, donde me puedo sentir un poco más cerca de Kemet, de Egipto estando en Madrid. Hay información del templo en el mismo y todo el mundo conoce su historia básica y general pero quiero aprovechar esta entrada para repasar la misma, y para profundizar más sobre ella ya que, como ya he dicho en las otras entradas acerca de Kemet, hay mucha idea general equivocada sobre el país y la cultura y mitología del mismo.




Lo primero que hay que decir es que si el templo está en Madrid es porque fue un regalo de Egipto por ayudar en la titánica tarea de trasladar los templos de Nubia de localización para impedir que, con motivo de la creación de la gran presa de Assuan siendo el más importante de los mismos el templo de Abu Simbel, estos se viesen condenados a desaparecer bajo las aguas del río. 

El llamado templo de Debod era uno de los templos Nubios, al sur del país, dedicado al dios Imen, y en menor medida a la diosa Ast por cercanía con su zona principal de culto. Con orígenes temporales en lo que hoy se conoce como el imperio medio, no es hasta el imperio nuevo, es decir, la última fase de esplendor de la civilización de Kemet, cuando la zona de Nubia conoce su mayor apogeo, como todos los de la zona. No es, sin embargo, hasta que Kemet pasa a ser gobernado de forma permanente por extranjeros, en concreto Ptolomeo IV, cuando se crea el templo de Debod como lo conocemos hoy día. Antiguo templo de culto diverso, se dedica al dios Imen y se le dota de un culto diverso. Es decir, es un templo Egipcio, si, pero nada que ver con la cultura clásica del país, siendo creado y utilizado cuando el país no era ni una sombra de lo que fue, y cuando el culto y los mismos dioses fueron helenizados y modificados.

Como sucedió en todo el país desde que dejó de ser Kemet y pasó a llamarse Egipto, los extranjeros irían llegando y modificando los templos y el culto. Primero los griegos y macedonios a través de los Ptolomeos y luego los romanos que modificaron el interior hasta que llegó la nueva religión de los cristianos y lo consideraron un templo pagano.

El templo como queda hoy día no es más que un “trozo” del original. Como sucede con todos los templos que se conservan, no hay ninguno integro o intacto en uno u otro sentido y Debod no iba a ser menos. Así vemos una entrada completamente abierta sin el muro exterior que lo aislaba del pueblo así como de las puertas de acceso no queda más que una minima parte. Estas puertas o entradas dividían el templo entre el patio donde podían acceder la gente normal, y las zonas dedicadas solo a los sacerdotes y el culto. El edificio principal que vemos al fondo es donde se realizaba el culto y está dividido en dos plantas con varias estancias cada una.

En el traslado a Madrid se modificó sustancialmente el templo. En primer lugar se colocó una base de piedra para preservar la estructura del templo y se usó piedra de distinto color en la reconstrucción de alguna de sus partes para distinguir la parte antigua y la parte moderna. Se añadió un estanque en homenaje al Nilo que rodeaba al templo originalmente aunque no de la misma forma que lo hace ahora el estanque. Se techó la parte la azotea del templo original para poder albergar su maqueta y se añadieron cristales así como aire acondicionado y estructuras de papel maché que cambian por completo la imagen original del interior del templo.

No obstante el cuidado que se puso para su traslado y que está considerado patrimonio histórico, el templo ha sido usado indiscriminadamente y de forma totalmente irresponsable para pases de cine de verano, como teatro y como medio publicitario que han ido degradando su estructura mucho más de la que había sufrido en más de dos mil años. 

Es un privilegio poder contar con algo así en Madrid, independientemente de que sea más o menos egipcio en su concepción, pero lamentablemente, como sucede con todos los monumentos y patrimonio histórico del país, su estado deja mucho que desear y más aún su conservación.
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