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23/7/12

Toledo





Igual que hice en mi etapa en Italia con cada una de las excursiones que realizaba a diferentes ciudades, hoy voy a hablar de la excursión que he hecho este fin de semana pasada a Toledo.

Dos días en Toledo dan para hacer muchas cosas, recorrer muchos kilómetros andando y disfrutar de todo lo que la ciudad puede ofrecer. En una época calurosa como la actual no pueden faltar los refrigerios que mantengan el cuerpo en movimiento como granizados, cervecitas, batidos o helados.

Toledo es una ciudad muy bonita con muchas cuestas y callejuelas como me gusta a mí. Sitios para callejear hay todos los que le quieras pedir y es fácil perderse entre sus calles pero es muy fácil también acabar en alguno de los sitios clave de la ciudad.

El sábado vimos unos cuantos sitios más que interesantes empezando por el hospital de la santa cruz con un patio muy hermoso en una localización que invitaba a la paz y la reflexión. Dentro nos conduce a una exposición de pintura y arqueología en un complejo que me sorprendió por su tamaño y belleza anunciándome ya desde el principio las maravilla que la ciudad me tenía preparadas.

Tras callejear un poco localizamos unas antiguas termas y una iglesia visigoda interesantes que ayudan a completar la visita y a aportar otro punto de vista. Un “museo” templario finalizó las visitas del día pero aún quedaba mucho andar y callejear hasta uno de los puentes de la ciudad donde disfrutar de las vistas. La noche refrescaba y se agradecía y el primer día de estancia se cerró con un saldo más que positivo.

El segundo día tenía aún mucho que ofrecer. Quedaba por ver lo más majestuoso de todo. Debido a las colas en el Alcazar pasamos de perder la mañana esperando para entrar y decidimos ir en su lugar primero a la iglesia de San Juan de los reyes deteniéndonos antes en el museo sefardí donde vimos una exposición de temática judía así como una arquitectura digna de mención. Por fin llegamos a San Juan de los reyes, donde, además de tener una iglesia muy bonita, cuenta con uno de los patios más bonitos que he visto que trasmite calma y belleza a partes iguales y donde pasamos gran parte de la mañana.

Tras la comida tocaba ir a la catedral de la ciudad. Sin duda la más bonita que he visto nunca. Absolutamente monumental y llena de capillas y recovecos donde encontrar obras de arte y esculturas recargadas que te hacen parecer muy pequeñito. En su interior pasamos mucho tiempo disfrutando de todo lo que contenía aunque realmente harían falta dos días completos para poder apreciar todos los detalles.
Sin duda han sido dos días magníficos, una excursión imprescindible llena de cosas bonitas y en la mejor compañía posible que, por mucho que haya sido en fin de semana entre semanas laborables, para mí han sido como unas vacaciones.
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